Como sabéis, salvo contadas y loables excepciones, los fabricantes de hardware no incluyen drivers para Linux. Eso conlleva que los programadores de software libre tengan que ir programando drivers libres; que muchas veces funcionan mejor y con menos molestias que los propietarios, pero que otras sólo implementan parte de las funcionalidades del hardware). El principal problema es que no todo el hardware disponible para PC es compatible con Linux. Afortunadamente hoy día la compatibilidad es grande, pero para no llevarnos desagradables sorpresas, siempre se recomienda mirar primero la compatibilidad en Linux, y después comprar el hardware, al revés de lo que hacíamos en Windows.
En el caso de las impresoras, existe una web muy actualizada de la Linux Foundation que nos ofrece información sobre la compatibilidad, driver que se puede utilizar, etc.: http://www.openprinting.org/printer_list.cgi
Como recompensa, con los drivers de Linux muchas veces nos evitamos molestas pantallas que nos recuerdan dónde comprar el repuesto de los cartuchos, e incluso algunas veces incluso podemos imprimir en B/N cuando el cartucho de color se ha acabado, cosa que no ocurre en Windows.
De todos modos antes de comprar la impresora no sólo conviene comprobar la compatibilidad con Linux, sino también el precio y la capacidad de los cartuchos, ya que muchas impresoras nos captan por el bajo precio de compra, sin saber que después hemos de pagar un alto impuesto cada vez que queramos reponer los cartuchos, de capacidad ínfima. También hay que tener en cuenta que muchas impresoras se niegan a imprimir cuando tratamos de rellenar los cartuchos o comprar otros cartuchos clónicos de menor coste: algunas incluso se colocan con luz parpadeante como si estuvieran averiadas. Cuidado con las tácticas abusivas de los fabricantes de impresoras.
Otro aspecto a tener en cuenta es que en la practica totalidad de situaciones es más económico imprimir nuestras fotos en una tienda de fotos profesional que costear dicha impresión en casa, ya que al precio de la impresora con capacidad fotográfica hay que sumar el precio de los cartuchos fotográficos y el precio del papel. Para colmo el resultado de imprimir con tinta nunca igualará la calidad que se obtiene de forma profesional, por lo que hay que replantearse seriamente si necesitamos imprimir fotos en casa y estamos dispuestos a costear este lujo.
Si el color es secundario una impresora láser monocromo se presenta a día de hoy como la opción de impresión doméstica más barata y con menos efectos secundarios. Sólo me queda dar la enhorabuena a Samsung por incluir drivers para Linux dentro de la propia caja de la impresora.
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